martes, 30 de octubre de 2018

Relación de la Literatura Antigua con otras manifestaciones artísticas actuales


Esopo, “El león y el ratón”

Un león dormía plácidamente la siesta, cuando un ratón juguetón empezó a hacerle cosquillas encima de su cuerpo. El león se despertó enfurecido y le atrapó con rabia. Pero cuando ya estaba a punto de comérselo, el ratón pidió clemencia:
– ¡Espera, león, perdóname! Solo quería jugar, no pretendía molestarte… Si me dejas ir, te recompensaré y te lo pagaré de alguna forma. Puede que algún día me necesites…
Al león le hizo mucha gracia aquella propuesta del humilde ratoncillo, y se echó a reír.
– Eres muy ingenioso, ratoncito. ¿Cómo vas a ayudarme tú a mí? Pero me has caído bien, te dejaré ir.
Y el león perdonó la vida al ratón y dejó que se fuera.
Pocos días después, unos cazadores pusieron una red cerca de la cueva donde vivía el león. La colocaron de tal forma que el rey de la selva no pudo verla, ya que colgaba de un árbol y sus cuerdas estaban camufladas entre las hojas. Así que, justo cuando el león salió a dar un paseo, ¡zas! … ¡la red le atrapó! El pobre león rugía desesperado. ¡No podía liberarse de aquella trampa!
Casualmente el ratoncito al que el león perdonó en su día la vida, pasaba por allí, y al escuchar los rugidos lastimeros del león, acudió a ver qué sucedía.
Al verle atrapado en la red, escaló hasta lo alto de la trampa y comenzó a roer las cuerdas hasta liberar al felino de su trampa.
– Ya ves, le dijo el ratón al león: te burlabas de mí al pensar que no podría serte de ninguna ayuda, y aquí me tienes… ¿podrías haber escapado sin mí? Por fin habrás comprobado que los ratones somos agradecidos y cumplimos siempre nuestra palabra.

Moraleja: Nunca desprecies las promesas de los pequeños y humildes pero honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

                (Esopo,  Fábulas, recopiladas en el s.IV a.C.)

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Esopo según Las Crónicas de
Núremberg





Arcipreste de Hita, “El león y el ratón”

Dormía el león pardo en la fría montaña
En la espesura tiene su cueva soterraña
Muy cerca los ratones jugaban en campaña
Al león despertaron con su fiesta tamaña.

El león tomó uno; ya lo iba a matar
El ratón por el miedo comenzóle a halagar:
No me mate, señor, pues no te podré hartar
Con darme tú la muerte no te puedes honrar.

Qué honor tendrá el león, el fuerte, el poderoso
por matar al pequeño, al pobre y al cuitoso
Es deshonra y desdoro y no es vencer hermoso
Pues vencer a un menor es loor vergonzoso.

Aunque vencer es honra para el hombre nacido
es gran maldad vencer al muy desfallecido
Que honra del vencedor depende del vencido
Su loor es tan grande cuanto es el del rendido.

Quedó con estos dichos el león contentado 
y soltó al ratoncillo cuando le hubo soltado
le dió muy muchas gracias se ofreció a su mandado
En cuanto que él pudiese le servirá de grado.

Se marchó a su agujero el león fue a cazar
andando por el monte él llegó a tropezar
callendo en unas redes que no puede cortar
Envuelto pies y manos no se podía alzar.

Comenzó a lamentarse y lo oyó el ratoncillo
acercóse y le dijo: Señor, traigo un cuchillo
Con aquestos mis dientes yo roeré un poquillo
Donde están vuestras manos abriré un gran portillo...

(Arcipreste de Hita, Libro de buen amor, s.XIV)

Enxiemplo del leon et del mur





          La fábula El león y el ratón tiene su origen en la época arcaica, aunque quizás esté basada en otras leyendas de civilizaciones anteriores. Las primeras colecciones de fábulas de Esopo son la Augustana, la Vindobonense y la Accursiana. Más tarde, estas son adaptadas por autores como Fedro y Babrio, Jean de la Fontaine y Félix María Samaniego. Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, también opta por añadir la ya mencionada fábula a su obra Libro de buen amor. Estas breves composiciones forman parte de su colección de enxiemplos.

          A pesar de haber transcurrido dieciocho siglos entre ambos textos, siguen guardando infinidad de semejanzas. Por un lado, los personajes son opuestos, dado que el león adopta un papel de señor o de superior, mientras que el ratón representa a una especie inferior. Además, los dos conservan su estructura: se introduce el planteamiento de un conflicto, en el cual un ratón consigue enfurecer a un león; tras ello, se da la actuación de los personajes, en la que el león decide prescindir de la ayuda del ratón; después, un desenlace, en este caso el ratón decide ayudar al animal salvaje; y, finalmente, una moraleja o enseñanza que debemos extraer del poema y que ya nos presenta el cuento. Tanto en Fábulas de Esopo como en Libro de buen amor del Arcipreste de Hita podemos observar una finalidad didáctica que pretende que aprendamos un comportamiento correcto.

          En lo referente a la forma existen más diferencias, pues no hace falta más que echar un vistazo para diferenciar la prosa y el verso. El léxico de Esopo es sencillo y claro, en cambio, Juan Ruiz utiliza un lenguaje más elaborado. Este último, elige la cuaderna vía (14AAAA y rima consonante) para su creación.

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Ilustración de Francisco Toledo, “El león y el ratón”, 2013


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