Las similitudes entre la obra de Charles Baudelaire y de
Alejandra Pizarnik,
a grandes rasgos, son abismales. Las que yo puedo percibir,
a causa de la falta de formación literaria, están más relacionadas con los
temas y el enfoque que aportan ambos que con los aspectos puramente técnicos.
Además, cabe destacar que, salvando las distancias, sus vidas fueron muy
tormentosas.
![]() |
| Alejandra Pizarnik |
En primer lugar, la concepción del mundo como jaula, como
lugar del que hay que evadirse, sea huyendo a espacios lejanos o, en el caso de
Alejandra, a un momento del día
diferente: la noche.
En segundo lugar, el hastío o spleen como sentimiento predominante, que baña sus composiciones y
que hace que conciban el mundo como elemento opresor e irradiador de angustia.
Las dos características anteriores están muy vinculadas, en
la poesía de Alejandra, al tema de la noche. Por un lado, la noche como caos,
como presión, como momento en que se materializan todos los fantasmas.
Por otro
lado, la concepción opuesta, la noche como refugio, como momento en que el yo
poético se evade y hace más livianos sus temores.
![]() |
| Charles Baudelaire |
En otro orden de cosas, esta vez más de acuerdo a lo formal,
podemos señalar que los dos autores utilizan el verso libre y que su poesía
puede ser críptica en ocasiones, en el caso de Baudelaire por la cantidad de
símbolos que emplea. Para mí, Pizarnik es más fácil de comprender, pero es una
cuestión subjetiva y de haber “trabajado” su obra con mucho más detenimiento.
Finalmente, debe resaltarse que los dos tuvieron vidas
bastante caóticas, la del francés ligada a la prostitución y la de la
argentina, a los narcóticos, la depresión y los trastornos mentales en general,
que acabaron llevándola al suicidio.
Como conclusión, me gustaría recomendar efusivamente la obra
de Alejandra Pizarnik, cualquiera de sus poemarios (o su poesía completa, de perdidos al río).
No obstante, cabe
destacar que, hasta donde yo llego, el valor sentimental es a priori mucho más evidente que el
formal y que la temática es muy oscura y poco
racional, por lo que no está hecha para públicos sensibles, optimistas o
poco atormentados.
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra
Pizarnik, La carencia.



No hay comentarios:
Publicar un comentario