sábado, 8 de junio de 2019

Relación de la Literatura de Fin de Siglo con otras manifestaciones asrtísticas actuales



      Las similitudes entre la obra de Charles Baudelaire y de Alejandra Pizarnik,
Alejandra Pizarnik
a grandes rasgos, son abismales. Las que yo puedo percibir, a causa de la falta de formación literaria, están más relacionadas con los temas y el enfoque que aportan ambos que con los aspectos puramente técnicos. Además, cabe destacar que, salvando las distancias, sus vidas fueron muy tormentosas.
      En primer lugar, la concepción del mundo como jaula, como lugar del que hay que evadirse, sea huyendo a espacios lejanos o, en el caso de Alejandra,  a un momento del día diferente: la noche.
      En segundo lugar, el hastío o spleen como sentimiento predominante, que baña sus composiciones y que hace que conciban el mundo como elemento opresor e irradiador de angustia.
       Las dos características anteriores están muy vinculadas, en la poesía de Alejandra, al tema de la noche. Por un lado, la noche como caos, como presión, como momento en que se materializan todos los fantasmas.
Charles Baudelaire
Por otro lado, la concepción opuesta, la noche como refugio, como momento en que el yo poético se evade y hace más livianos sus temores.
      En otro orden de cosas, esta vez más de acuerdo a lo formal, podemos señalar que los dos autores utilizan el verso libre y que su poesía puede ser críptica en ocasiones, en el caso de Baudelaire por la cantidad de símbolos que emplea. Para mí, Pizarnik es más fácil de comprender, pero es una cuestión subjetiva y de haber “trabajado” su obra con mucho más detenimiento.
     Finalmente, debe resaltarse que los dos tuvieron vidas bastante caóticas, la del francés ligada a la prostitución y la de la argentina, a los narcóticos, la depresión y los trastornos mentales en general, que acabaron llevándola al suicidio.
      Como conclusión, me gustaría recomendar efusivamente la obra de Alejandra Pizarnik, cualquiera de sus poemarios (o su poesía completa, de perdidos al río).
No obstante, cabe destacar que, hasta donde yo llego, el valor sentimental es a priori mucho más evidente que el formal y que la temática es muy oscura y poco racional, por lo que no está hecha para públicos sensibles, optimistas o poco atormentados.


Yo no sé de pájaros,

no conozco la historia del fuego.

Pero creo que mi soledad debería tener alas.

                                             Alejandra Pizarnik, La carencia.

                       


No hay comentarios:

Publicar un comentario