La cuna
vacía es un cuadro de Luis
Menéndez Pidal, uno de los principales representantes de la segunda generación
de artistas asturianos del siglo XIX, junto con José Uría y Uría, Juan Martínez
Abades y Ventura Álvarez Sala, así como uno de los pintores españoles más
apreciados de su época. Nacido en Pajares el 15 de agosto de 1861, pertenecía a
una familia pudiente. Debido a la profesión de magistrado de su padre, su
infancia estuvo marcada por los cambios de residencia. En 1885, ingresó en la
Escuela Superior de Pintura de Madrid. Gracias a una beca, pudo trasladarse a estudiar
en Roma y en Florencia. En 1892, contrajo matrimonio con Josefa Álvarez
Santullano y Aramburu y fijó su domicilio en la capital española, donde trabajó
como profesor en diversas instituciones. Falleció en esa misma ciudad en 1932.
El lienzo le
valió a su autor la primera medalla en la Exposición Nacional de 1892. Lo pintó
en Asturias, su principal fuente de inspiración. Actualmente, se expone en el
Museo de Bellas Artes de la comunidad.
Se trata de
un óleo de 220 x 327 cm. Muestra el interior de un hogar campesino en el que se
ha producido el fallecimiento de un niño. En primer plano, la madre solloza
sobre las rodillas de su marido. Detrás, el resto de hijos y una mujer de espaldas
abandonan la estancia con cirios en las manos. Entre los grupos de personas y
presidiendo la habitación, se halla la cuna vacía, que da título al cuadro.
Se concede
una gran importancia al entorno, con todos sus detalles: el sombrero y la capa
colgados de la percha, los arcones tallados, las vigas, las lámparas de gas… Aunque no se relaciona directamente con ninguna obra realista, el cuadro presenta numerosas características de esta corriente, que se se vinculan con sus escritores más representativos. Para empezar, persigue la objetividad y la exhibición
de ambientes cotidianos. De hecho, y pese a sus dimensiones, la escena resulta
muy intimista. Además, ofrece un enfoque social, ya que denuncia la miseria de
los labradores. Por último, se relaciona con el regionalismo, muy en boga a
finales del siglo XIX. Este movimiento, a la par que plasmaba paisajes
costumbristas, buscaba preservar el patrimonio cultural de los distintos
territorios nacionales.
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| La cuna vacía |
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| Luis Menéndez Pidal |


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