martes, 11 de junio de 2019

Relación de la Literatura Realista con otras manifestaciones artísticas



La cuna vacía es un cuadro de Luis Menéndez Pidal, uno de los principales representantes de la segunda generación de artistas asturianos del siglo XIX, junto con José Uría y Uría, Juan Martínez Abades y Ventura Álvarez Sala, así como uno de los pintores españoles más apreciados de su época. Nacido en Pajares el 15 de agosto de 1861, pertenecía a una familia pudiente. Debido a la profesión de magistrado de su padre, su infancia estuvo marcada por los cambios de residencia. En 1885, ingresó en la Escuela Superior de Pintura de Madrid. Gracias a una beca, pudo trasladarse a estudiar en Roma y en Florencia. En 1892, contrajo matrimonio con Josefa Álvarez Santullano y Aramburu y fijó su domicilio en la capital española, donde trabajó como profesor en diversas instituciones. Falleció en esa misma ciudad en 1932.
El lienzo le valió a su autor la primera medalla en la Exposición Nacional de 1892. Lo pintó en Asturias, su principal fuente de inspiración. Actualmente, se expone en el Museo de Bellas Artes de la comunidad.
Se trata de un óleo de 220 x 327 cm. Muestra el interior de un hogar campesino en el que se ha producido el fallecimiento de un niño. En primer plano, la madre solloza sobre las rodillas de su marido. Detrás, el resto de hijos y una mujer de espaldas abandonan la estancia con cirios en las manos. Entre los grupos de personas y presidiendo la habitación, se halla la cuna vacía, que da título al cuadro.
Se concede una gran importancia al entorno, con todos sus detalles: el sombrero y la capa colgados de la percha, los arcones tallados, las vigas, las lámparas de gas… Aunque no se relaciona directamente con ninguna obra realista, el cuadro presenta numerosas características de esta corriente, que se se vinculan con sus escritores más representativos. Para empezar, persigue la objetividad y la exhibición de ambientes cotidianos. De hecho, y pese a sus dimensiones, la escena resulta muy intimista. Además, ofrece un enfoque social, ya que denuncia la miseria de los labradores. Por último, se relaciona con el regionalismo, muy en boga a finales del siglo XIX. Este movimiento, a la par que plasmaba paisajes costumbristas, buscaba preservar el patrimonio cultural de los distintos territorios nacionales.
La cuna vacía
Luis Menéndez Pidal


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