jueves, 13 de diciembre de 2018

Relación de la Literatura Medieval con otras manifestaciones artísticas actuales





María de Francia,  Madreselva


Me agrada mucho, y bien lo quiero, contarles la verdadera historia del lai que llaman Madreselva, por qué fue hecho, cómo y dónde. Muchos me lo han contado y yo lo encontré escrito en un libro sobre Tristán y la reina, sobre su amor que fue tan perfecto, por el que sufrieron tanto dolor y murieron luego en un mismo día.

El rey Marc estaba encolerizado, enfurecido con su sobrino Tristán. Lo echó de su tierra a causa del amor que sentía por la reina. Tristán regresó a su país, el sur de Gales, donde había nacido. Un año entero permaneció allí sin poder volver. Se abandonó a los peores peligros y a la muerte. No se asombren pues aquel que ama lealmente se entrega a la tristeza y al dolor cuando no puede obtener lo que desea.

Tristán estaba abatido y pensativo; por esto salió de su tierra y se fue derecho a Cornualles donde permanecía la reina. Se escondió solo en el bosque, no deseaba ser visto. De allí salía al final de la tarde, al momento de buscar un resguardo y pasaba la noche con los campesinos, con la gente pobre, preguntándoles sobre el rey, lo que sucedía con él; éstos le contaron que, según lo que escucharon, los barones fueron convocados por un bando real para que se dirigieran a Tintagel donde el rey quería tener sus cortes. Todos estarán allí para Pentecostés, habrá mucha alegría y regocijo, la reina acompañará al rey.

Al escuchar estas noticias Tristán se alegró mucho: la reina no podría dirigirse allí sin que él la viera pasar. El día en que el rey se puso en marcha, Tristán regresó al bosque, al camino por donde él sabía que el cortejo debía pasar. Cortó por la mitad una rama de avellano y la talló de forma cuadrada; cuando el palo  estuvo listo, con su cuchillo escribió su nombre. Si la reina se da cuenta ella estaba siempre atenta a estas señales pues ya antes las había visto, reconocerá fácilmente el palo de su amigo cuando lo vea. La esencia del mensaje de Tristán era el siguiente: que desde hacía mucho tiempo él estaba en ese lugar, esperando, espiando y buscando una ocasión para poder verla, pues no podía vivir sin ella. A ellos dos les sucedía como a la madreselva que se une al avellano: una vez que se ha prendido y adherido, y que se ha enredado alrededor del tronco, pueden vivir juntos mucho tiempo, pero si se les quiere separar, el avellano muere rápidamente y la madreselva también: “Bella amiga, así nos sucede: ni tu sin mí, ni yo sin ti.”

La reina iba cabalgando, miró el camino inclinado, vio el palo y lo reconoció, comprendió todas las letras. Ordenó a los caballeros que iban con ella escoltándola que se detuvieran: quería bajarse del caballo y descansar. Ellos obedecieron sus órdenes.

Ella se aleja de sus gentes, llama a su lado a su doncella, Brangien, que le era muy fiel. Se alejó un poco del camino y encontró en el bosque a aquel que amaba más que a nada en el mundo. Los dos sienten una alegría muy grande. El le habló todo lo que quiso y ella le dijo el placer que sentía al verlo. Luego ella le mostró cómo reconciliarse con el rey, y le dijo que mucho le había pesado que así lo desterrara; lo había hecho a causa de una acusación.

Entonces ella se va y deja a su amigo; pero en el momento de la separación comenzaron juntos a llorar. Tristán regresó a Gales hasta que su tío mandó por él.

Por la alegría que él tuvo al ver a su amiga y por lo que él había escrito, tal como lo leyó la reina, para recordar estas palabras, Tristán, que bien sabía tocar el arpa, compuso un nuevo lai; lo nombraré con brevedad: Gotelef lo llaman los ingleses, Madreselva  lo llaman los franceses. Les he dicho la verdad del lai que les he contado aquí.

(Traducción de Mario Martín Botero García, de la revista Dialnet)


(Tristán e Isolda, Rogelio de Egusquiza, 1896)



Rogelio de Egusquiza y Barrena fue un artista español, que vivió durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX. Es más conocido por la amistad que mantuvo con el compositor alemán Richard Wagner que por la calidad de su obra. Esta relación marcó decisivamente su estilo, haciendo que desarrollase este trabajo, entre otros, ya que al músico le gustaba la leyenda de los dos amantes, como puede apreciarse en una de sus óperas (Tristan und Isolde).
Desde mi punto de vista, Tristán e Isolda  ilustra perfectamente el lai Madreselva, de María de Francia, ya que transmite la sensación de unión entre los dos enamorados. Dicho vínculo es más metafórico que físico, puesto que pasan la mayor parte del tiempo separados. 



Por otra parte, puede verse reflejada la simbología del título Madreselva en el propio cuadro, siendo los amantes los árboles y sus brazos, las ramas enredadas, como bien aclara María: A ellos dos les sucedía como a la madreselva que se une al avellano: una vez que se ha prendido y adherido, y que se ha enredado alrededor del tronco, pueden vivir juntos mucho tiempo, pero si se les quiere separar, el avellano muere rápidamente y la madreselva también.
María de Francia
María de Francia

La diferencia que podría establecerse es que el poema narra un episodio concreto: el reencuentro de Tristán e Isolda cuando él regresa a Cornualles y, aunque bien podría tratarse de ese momento, para mí  el grabado tiene un carácter más genérico. Elegí este lai con la intención de ceñirme a un texto y no a teorías o elucubraciones; sin embargo, esta obra es capaz de transmitir la esencia, a mi parecer, de la leyenda completa.


Finalmente, me gustaría destacar la técnica del grabado, que, a priori, puede asemejarse a un cuadro, ya que es uno de los motivos que me hizo decantarme por la obra. El aguafuerte es, aparte de un compuesto químico, una técnica de estampación realizada a partir de una plancha de metal. Para conseguir el dibujo es necesario cubrir dicha plancha con una capa de cera y hacer los surcos convenientes con un punzón. Finalmente, se sumerge el material en aguafuerte (agua y ácido nítrico) y, al disolverse la cera, queda impreso el dibujo en el metal. No obstante, lo relevante de esto es la sensación que me produce al observar la obra. Al no haber colores, la atención se centra exclusivamente en los amantes, lo que podría ser un buen símbolo de lo que predica la leyenda: el amor pese a todo, el amor como centro, como elemento más importante frente a la razón. 

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