Mi comparación de una obra artística de la actualidad con una obra de la Edad Media se basa en dos formas de arte distintas: la música y la pintura. Para ello me he basado en la leyenda de Tristán e Isolda.
La leyenda de Tristán e Isolda cuenta la historia de dos jóvenes llamados Tristán e Isolda. Ambos jóvenes se conocen debido a que Tristán estaba herido e Isolda es la encargada de curarle. Después de este hecho ambos quedan totalmente prendidos. Sin embargo, el matrimonio arreglado entre Isolda y el tío de Tristán (el rey de Inglaterra) hace que tengan una relación a escondidas de todos. Finalmente, ambos son matados por el tío de Tristán.
La ópera de Tristán e Isolda esta compuesta de tres actos con música y libreto en alemán de Richard Wagner, basado en gran medida en el romance de Godofredo de Estrasburgo. Además, de basarse en el amor que sentía por Mathilde Wesendonck. Fue compuesta entre 1857 y 1859 y se estrenó en Múnich el 10 de junio de 1865, siendo dirigida por primera vez por Hans von Bülow.
Finalmente, Dalí, pintó a principios de la década de los cuarenta un enorme telón de 15 metros de largo y 9 de ancho para el ballet Tristan Fou, basado en el cuento clásico Tristán e Isolda. El pintor catalán, ferviente admirador de Wagner, se inspiró sobre todo en el dramatismo de la versión operística del compositor alemán. Aunque también le dio al retrato un aire surrealista y tenebroso. La cabeza de Isolda aparece cubierta por una especie de vendas, a la manera de los amantes de Magritte, algo que alimenta el carácter
inquietante de la enorme pintura.
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