domingo, 17 de marzo de 2019

Relación de la Literatura Ilustrada con otras manifestaciones artísticas actuales


Voltaire, Micromegas, capítulo 7, 1752
-¡Oh átomos inteligentes en quienes quiso el Eterno manifestar su arte y su poder! Decidme, amigo ¿no disfrutáis en vuestro globo terráqueo purísimos deleites? Apenas tenéis materia, sois todo espíritu, lo cual quiere decir que seguramente emplearéis vuestra vida en pensar y amar, que es la vida que corresponde a los espíritus. Yo que no he visto la felicidad en ninguna parte, creo ahora que está entre vosotros.
Encogiéronse de hombros al oír esto los filósofos. Uno de ellos quiso hablar con sinceridad y manifestó que, exceptuando un número reducidísimo, a quienes para nada se tenía en cuenta, todos los demás eran una cáfila de locos, perversos y desdichados.
-Más materia tenemos -dijo- de la que es menester para obrar mal, si procede el mal de la materia, y mucha inteligencia, si proviene de la inteligencia. ¿Sabéis por ejemplo que a estas horas, cien mil locos de nuestra especie, que llevan sombrero, están matando a otros cien mil animales que llevan turbante, o muriendo a sus manos? Tal es la norma en la tierra, desde que el hombre existe.
Horrorizóse el siriano y preguntó cuál era el motivo de tan horribles contiendas entre animales tan ruines.
-Se disputan -dijo el filósofo- unos trozos de tierra del tamaño de vuestros pies; y se los disputan no porque ninguno de los hombres que pelean y mueren o matan quiera para sí un terrón siquiera de aquel pedazo de tierra, sino por si éste ha de pertenecer a cierto individuo que llaman Sultán o a otro que apellidan Zar. Ninguno de los dos ha visto, ni verá nunca, el minúsculo territorio en litigio, así como tampoco ninguno de los animales que recíprocamente se asesinan han visto al animal por quien se asesinan.
-¡Desventurados! -exclamó con indignación el siriano-. ¿Cómo es posible tan absurdo frenesí? Deseos me dan de pisar a ese hormiguero ridículo de asesinos.
-No hace falta que os toméis ese trabajo. Ellos solos se bastan para destruirse. Dentro de cien años habrán quedado reducidos a la décima parte. Aun sin guerras perecen de hambre, de fatiga, o de vicios. Pero no son ellos los que merecen castigo, sino quienes desde la tranquilidad de su gabinete y mientras hacen la digestión de una opípara comida, ordenan el degüello de un millón de hombres y dan luego gracias a Dios en solemnes funciones religiosas.
Sentíase el viajero movido a piedad hacia el ruin linaje humano en el cual tantas contradicciones descubría.

Micromegas es un cuento filosófico de Voltaire aparecido en 1752. El título hace referencia al nombre del protagonista, un extraterrestre de ocho leguas de altura, originario de un planeta de la estrella Sirio, que emprende un periplo por las inmensidades del espacio. Una vez en el sistema solar, aterriza en Saturno, donde conoce al secretario de la Academia, que se convertirá en su amigo y compañero de viaje. Dado que este personaje mide 6000 pies, frente a los 120000 de Micromegas, se le califica irónicamente como “enano”.
Posteriormente, ambos efectúan una escala en la Tierra, donde conversan con varios filósofos. De esta forma, el autor realiza una crítica feroz de una sociedad marcada por el dogmatismo, la injusticia, la guerra y la ignorancia, a través de la mirada de los recién llegados. Este recurso se empleó en otras obras ilustradas como Les lettres persanes, del barón de Montesquieu, o las Cartas marruecas, de José Cadalso. En la literatura contemporánea, el ejemplo más representativo es, probablemente, Sin noticias de Gurb, una novela humorística del escritor español Eduardo Mendoza. El libro, que originalmente apareció por entregas en el periódico El País, se publicó en 1991.
Narra la búsqueda de un alienígena, llamado Gurb, desaparecido en la ciudad de Barcelona, que se encuentra inmersa en los preparativos de los Juegos Olímpicos de 1992. La tarea de hallarle recae sobre su jefe, el narrador de la historia, que, al igual que muchos personajes del autor, carece de nombre.
Entre ambas obras existen varias semejanzas, además de la descripción de nuestro mundo desde la perspectiva de unos viajeros espaciales. En primer lugar, se crea un contraste hiperbólico entre el aspecto de los humanos y alguna característica extraordinaria de los visitantes. En Sin noticias de Gurb es la habilidad, compartida por todos los habitantes del lejano planeta, para adoptar cualquier apariencia; y en el relato ilustrado, la descomunal altura. De hecho, el término Micromegas está compuesto por dos antónimos, lo que refuerza esa sensación de imponencia.
Por otro lado, destaca la elaboración de unos protagonistas que se complementan perfectamente. Los dos extraterrestres de Mendoza poseen caracteres opuestos, discuten y se reconcilian, suscitando muchas veces la simpatía del lector. Voltaire, aunque concede más importancia a la crítica social, también se detiene a analizar la personalidad de sus personajes centrales.



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