El marqués de Sade escribió la obra en forma de manuscrito durante su estancia en la prisión de la Bastilla, en París. Está formado por una faja de hojas de 11 centímetros de ancho y unos 12 metros de largo. Están escritas por ambas caras con una letra diminuta, y se estima que tardó treinta y siete días en escribir la novela. Pero el manuscrito no estaba terminado; Sade prefirió hacer la última parte de forma esquemática, para que algún día pudiera acabarla en condiciones. Sus escritos le fueron confiscados, y finalmente, murió pensando que la obra jamás saldría a la luz.
Argumento de la obra de Sade
A finales del siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV, unas pocas personas se enriquecían aprovechando la mísera situación del pueblo francés. Cuatro de estos hombres adinerados deciden dar rienda suelta a sus pasiones eróticas durante 120 días en un castillo suizo. Estos cuatro libertinos eran un aristócrata, un eclesiástico, un banquero y un juez; todos ellos representando los cuatro poderes de Francia en aquel momento. Durante esos cuatro meses se narrarán 600 tipos de placer, a 5 por día.
Por un lado, contratan a cuatro señoras para que relaten distintas formas de solazarse. Por otro, secuestran a 16 adolescentes (8 varones y 8 mujeres) que formarán sus serrallos. A ellos se les suman otros 8 jóvenes, lacayos que, con un rango más alto, satisfarán sus deseos con los adolescentes; y 42 víctimas, entre personal de la limpieza, cocineros, etc. No debemos olvidar que los cuatro protagonistas obligan a sus hijas a participar en el juego, forzándolas a casarse con sus amigos. No obstante, su aparición es escasa.
El libro se divide en cuatro partes. En ellas se describen las 600 maneras de excitación sexual, en las que están presentes todas las filias imaginables, que retratan perfectamente la depravación del ser humano, centrándose especialmente en una dura crítica a las altas clases sociales. Se recogen ordenadas de más suaves a más fuertes, acabando con la tortura y el asesinato.
Comparación
Sade logró transmitir el mensaje que quería al lector, gracias a la exposición tan visual, cruda y grotesca de la corrupción a la que conduce el exceso y el abuso de poder. Este aspecto es el que suele denunciar con sus obras, y forma parte de los ideales del movimiento ilustrado. Otro factor que ayuda a la comprensión de la crítica es el exagerado sistema jerárquico dentro del castillo, que representa de forma muy dura las injusticias de la época.
Si bien esta adaptación de Pasolini no es tan fiel como otras suyas, Salò o los 120 días de Sodoma (1975) es la más polémica. Simplemente con el título ya nos hacemos una idea de cómo va a amoldar la novela al post-fascismo italiano. La última cinta del italiano supuso un escándalo inmediato debido a las escenas tan explícitas de algunos pasajes. De hecho, Pier Paolo Pasolini fue objeto de severas críticas y amenazas, hasta que el mismo año del estreno fue torturado y asesinado de la forma más sádica. ¿Casualidad?
La República de Salò fue un Estado títere nazi de los últimos años de la II Guerra Mundial. La capital era Roma, pero Salò, al ser una población tan pequeña, sirvió de retiro a numerosos líderes del fascismo, cuando el sur de Italia ya había sido tomado por los Aliados.
Si comparamos el largometraje con el libro, nos daremos cuenta de que toda la simbología que introdujo Sade, está presente en el filme, eso sí, aclimatada a la época y situación de Italia. Por ejemplo, la jerarquía que aparece en la obra original, sale en la adaptada, simbolizando también los cuatro poderes. En uno de los planos de Salò, Pasolini supo plasmar muy acertadamente el sistema jerárquico. Siguiendo con otras adaptaciones, el castillo suizo de Silling es una mansión en Salò y los ocho lacayos son soldados fascistas.
En definitiva, las opiniones de Salò o los 120 días de Sodoma son muy variadas. Unos dicen que es una obra maestra, como el actor y director Jean-Claude Biette (ayudante de dirección de Pasolini en Edipo rey), que asegura que “Noche y niebla y Salò son dos películas que debería ver todo espectador que aspire a ser ciudadano”. Sin embargo, otros críticos de cine la consideran espantosa, con escenas innecesarias, como Carlos Boyero: “una de las películas que más me irritan en la historia del cine.”



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