Shakespeare, "Macbeth"
(Una caverna. En medio, un caldero hirviente)
Entra Macbeth.
MACBETH: ¿Qué significa esto, fantasmas de la medianoche, viejas horribles y misteriosas? ¿Qué están haciendo?
LAS TRES BRUJAS: Un extraordinario conjuro.
MACBETH: Por ese conjuro, venga de donde hubiere llegado hasta ustedes, han de responderme. Aunque liberen los vientos y los lancen contra las cúpulas de las iglesias; aunque las olas, empujándose unas a otras, destruyan y se traguen todo cuanto atraviesa la mar; aunque la mies se doble y los árboles se destronquen; aunque los castillos caigan sobre las cabezas de sus guardianes, y las torres de los palacios y las cimas de las pirámides besen el polvo del suelo; no importa que el rico tesoro de los gérmenes de la naturaleza desaparezca de una vez y que hasta la misma destrucción quede extenuada; respóndanme a lo que he de preguntarles.
BRUJA PRIMERA: Habla.
BRUJA SEGUNDA: Exige.
BRUJA TERCERA: Responderemos.
BRUJA PRIMERA: ¿Prefieres saberlo de nuestros labios, o que te lo digan nuestros genios?
MACBETH: ¡Invóquenlos, quiero conocerlos!
BRUJA PRIMERA: Pongamos en el caldero sangre de cerda que haya devorado sus nueve lechoncillos, y echemos a las llamas grasa re sudada de la horca de un asesino.
LAS TRES BRUJAS: ¡Hazte presente, espíritu, ven de lo alto o de lo bajo, y muéstrate tú y tu poder!
Truenos. Primera aparición: una cabeza cubierta con un casco.
MACBETH: Dime: ¿es bastante tu poder misterioso...?
BRUJA PRIMERA: Ya sabe lo que tú piensas... Escucha sus palabras, y guarda silencio.
PRIMERA APARICIÓN: ¡Macbeth! ¡Macbeth! ¡Macbeth! ¡Cuídate de Macduff, cuídate del barón de Fife! ... Me voy; ya he dicho bastante. (Desciende)
MACBETH: Seas lo que fueres, gracias por tu excelente advertencia; has llegado acertadamente a mis temores. Pero una palabra más...
BRUJA PRIMERA: No permite que se le mande... Aquí tienes otro espíritu, más convincente que el primero.
Truenos. Segunda aparición: un niño ensangrentado.
SEGUNDA APARICIÓN: ¡Macbeth! ¡Macbeth! ¡Macbeth!
MACBETH: Si tuviera tres oídos, con los tres te escucharía.
SEGUNDA APARICIÓN: Sé sanguinario, audaz y resuelto. Ríete, hasta despreciarlo, del poder de los hombres, porque ninguno nacido de mujer hará mal a Macbeth. (Desciende)
MACBETH: Entonces, vive, Macduff. ¿Qué necesidad tengo de temerte? ... Aun así, mejor es asegurarme por completo y unirme más al destino; no vivirás, para que yo pueda dormir tranquilo a pesar de la tormenta y llamar mentiroso al miedo que intenta desangrar el corazón.
Truenos. Tercera aparición: un niño coronado, llevando un árbol en las manos.
MACBETH: ¿Qué es esto que se eleva como la descendencia de un rey, y que sobre su frente infantil ciñe la corona y el emblema de la soberanía?
LAS TRES BRUJAS: Escucha, pero en silencio.
TERCERA APARICIÓN: Como el león, sé arrogante y no te cuides de quien se enfade o se desespere, ni te preocupen los conspiradores; Macbeth no será vencido hasta que el gran bosque de Birnam suba contra él a la colina de Dunsinane. (Desciende)
MACBETH: Eso nunca sucederá. ¿Quién es capaz de mover los bosques y de alinear en batalla los árboles separando sus raíces de la tierra que las cubre? ¡Gratos augurios, magníficos! ¡Rebelión, no te levantes nunca hasta que el bosque de Birnam se mueva de su lugar, y verás cómo vive nuestro Macbeth en su elevada posición hasta que le haga pagar su tributo al tiempo y a la muerte! Pero, aun así, mi corazón late insólitamente ante la emoción de saberlo; díganme, si su arte puede decirlo; ¿reinará alguna vez la estirpe de Banquo en nuestra patria?
LAS TRES BRUJAS: No intentes saber más.
(Shakespeare, Macbeth, S.XVII)
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| "The tragedie of Macbeth" |
“Macbeth” es la
tragedia más breve de William Shakespeare, representada por primera vez en 1606
y publicada en el First Folio, que
trata el tema de la ambición. Aún así, no es seguro que la tragedia pertenezca
al conocido dramaturgo, sino a Thomas Middleton. Esta obra fue adaptada a otras
versiones literarias y musicales, como la ópera “Macbeth” de Giuseppe Verdi de
1847. Este compositor ya se había basado en otras obras de Shakespeare para crear
Re Lear y Otello.
En
la obra, Macbeth escucha la profecía de tres brujas, quienes le prometen ser thane de Glamis, thane de Cawdor y rey. Esta predicción origina ambición en Macbeth.
Este asesina a Duncan, el actual monarca, impulsado por su mujer, para así
conseguir el trono. Seguidamente, encarga matar a Banquo por el temor de que le
arrebaten su sitio. Aterrorizado por su conciencia, es conducido de nuevo a las
hechiceras. Estas le vuelven a leer su destino y los vaticinios terminan por
cumplirse, incluyendo la propia muerte del protagonista a manos de su enemigo
Macduff y el suicidio de su esposa.
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| Cartel de "Macbeth", de Verdi |
En el cuarto acto de la obra, Macbeth se
reencuentra con las brujas, que conjuran a tres apariciones con un mensaje para
él: la primera, le advierte sobre Macduff; la segunda, que “ningún hombre
nacido de mujer” podrá vencerle; y, la tercera, que Macbeth no será vencido
hasta que el gran bosque de Birnam suba contra él a la colina de Dunsinane. No
obstante, estas respuestas no son suficientes para Macbeth, que busca conocer
cuántos descendientes tendrá Banquo y ocho fantasmas aparecen dando la
respuesta. Además, Macbeth se entera de que Macduff pretende llevar a cabo una
estrategia contra él y decide matar a su familia.
En el tercer
acto de la ópera, Macbeth queda con la bruja, que hace aparecer a los espectros
que informan al protagonista de las profecías. También le muestran a los ocho
futuros reyes y Macduff se desmaya, despertando en el castillo. Posteriormente,
entra la reina y acuerdan matar al hijo de Banquo y a la familia de Macduff.
Por un lado,
la ópera mantiene bastantes semejanzas con la obra literaria. En primer lugar,
los personajes, ya que no sufren ningún cambio. Están presentes Macbeth, las
brujas, las apariciones, Macduff y los fantasmas de Banquo. En segundo lugar,
el contenido, pues apenas hay cambios entre los dos actos, que mencionan las profecías
de las brujas a Macbeth y su posterior reacción. Asimismo, en ambas coinciden
el tiempo y el espacio, ubicados en Escocia del S.XI.
Sin embargo, existen ciertas
diferencias entre ellos. Una de ellas es la estructura, estando dividida la
tragedia en cinco actos y la ópera en cuatro, lo que modifica la distribución del
contenido. La adaptación musical comienza con una introducción, sigue con un
baile y termina con la escena de las apariciones y el final. Además, la ópera
añade música y una puesta en escena, lo que permite al espectador interiorizarse
más con la historia.
En conclusión, la conocida
tragedia “Macbeth” fue llevada a la ópera con la finalidad de aplicar un nuevo
formato que incluyese una dramatización con música para sorprender no solo a
lectores, sino a espectadores.
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| Giuseppe Verdi's Macbeth, de Frédéric Lix y Auguste Trichon |



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