Aniversari es una canción del
grupo barcelonés Manel. La banda, que canta en catalán, lanzó su primer álbum
en 2008. Su estilo podría calificarse como pop, con elementos propios del folk.
En su segundo disco, 10 milles per veure una bona armadura, que salió a la venta en
marzo de 2011, se incluye este tema, en el que se captan muchos rasgos del
Romanticismo. Por una parte, el videoclip emplea escenarios sombríos u oníricos.
Además, la ambientación y el vestuario retrotraen
al espectador al siglo XIX, aunque a costa de una introducción, en mi opinión, demasiado extensa. Por otro lado, se expresan sentimientos como el
amor, las ansias de evasión o los sueños irrealizables. Finalmente, se utiliza un
estilo narrativo y, musicalmente, muy melódico.
Letra original
Els llums s’han apagat, han tret el pastís,
aplaudien els pares, els tiets i els amics
tots alhora, agrupats en un únic crit,
“que demani un desig, que demani un desig”.
I tu, nerviosa, com sempre que et toca ser el centre
d’atenció,
has fixat els ulls en un punt imprecís del menjador
un segon, dos segons, tres segons, quatre i cinc.
Els teus ulls
cavalcaven buscant un desig,
les espelmes
cremaven i alguns dels amics
t’enfocaven amb
càmeres de retratar,
una veu comentava
“ai, que guapa està”
i jo, en el fons,
m’acabava el culet de la copa decidit
a trobar un raconet
adequat per fer-me petit, petit.
Del tamany d’una
mosca, del tamany d’un mosquit.
Per un cop
empetitit, sota els tamborets
i la taula allargada
pels dos cavallets,
fer-me pas amb
prudència per un entramat
de sabates d’hivern,
de confeti aixafat,
i esprintar maleint
la llargada dels meus nous passets
i amagar-me entre un
tap de suro i la paret
just a temps que no
em mengi el collons de gatet.
I escalar les
sanefes del teu vestit
i falcar el peu
esquerre en un descosit
i arribar-te a
l’espatlla i seure en un botó
i agafar un pelet
d’aire i, amb un saltiró,
enganxar-te un
cabell i impulsar-me en un últim salt final
i accedir al teu
desig travessant la paret del llagrimal.
Ara un peu! Ara un
braç! Ara el tors! Ara el cap!
I ja dins del desig
veure si hi ha bon ambient,
repartir unes
targetes, ser amable amb la gent
i amb maneres de
jove discret i educat
presentar els meus
respectes a l’autoritat,
escoltar amb atenció
batalletes curioses als més vells,
fer-me fotos
gracioses amb altres il·lustres viatgers
i amb un home amb
corbata que no sé qui és.
I en el núvol de
somnis que tens a l’abast
i entre d’altres
que, ho sento, però ja mai viuràs,
detectar un caminet
que m’allunyi del grup
o una ombreta
tranquil·la on, desapercebut,
estirar-me una
estona i, per fi, relaxar-me celebrant
el plaer
indescriptible que és estar amb tu, avui que et fas gran,
mentre a fora de
l’ull les espelmes es van apagant.
Traducción al castellano
Las luces se han apagado, han sacado el pastel,
aplaudían los padres, los tíos y los amigos
todos a la vez, agrupados en un único grito,
“que pida un deseo, que pida un deseo”.
Y tú, nerviosa, como siempre que te toca ser el centro de
atención,
has fijado los ojos en un punto impreciso del comedor
un segundo, dos segundos, tres segundos, cuatro y cinco.
Tus ojos cabalgaban
buscando un deseo,
las velas quemaban y
algunos de los amigos
te enfocaban con
cámaras de retratar,
una voz comentaba
“ay, qué guapa está”
y yo, en el fondo,
me acababa el culito de la copa decidido
a encontrar un
rinconcito adecuado para hacerme pequeño, pequeño.
Del tamaño de una
mosca, del tamaño de un mosquito.
Para una vez
empequeñecido, debajo los taburetes
y la mesa alargada
por los dos caballetes,
abrirme paso con
prudencia por un entramado
de zapatos de
invierno, de confeti chafado,
y esprintar
maldiciendo la longitud de mis nuevos pasitos
y esconderme entre
un tapón de corcho y la pared
justo a tiempo que
no me coma el gatito de los cojones.
Y escalar las
cenefas de tu vestido
y calzar el pie
izquierdo en un descosido
y llegarte al hombro
y sentarme en un botón
y coger un pelín de
aire y, con un saltito,
engancharte un
cabello e impulsarme en un último salto final
y acceder a tu deseo
atravesando la pared del lagrimal.
¡Ahora un pie! ¡Ahora
un brazo! ¡Ahora el torso! ¡Ahora la cabeza!
Y ya dentro del
deseo ver si hay buen ambiente,
repartir unas
tarjetas, ser amable con la gente
y con maneras de
joven discreto y educado
presentar mis
respetos a la autoridad,
escuchar con
atención batallitas curiosas a los más viejos,
hacerme fotos
graciosas con otros ilustres viajeros
y con un hombre con
corbata que no sé quién es.
Y en la nube de
sueños que tienes al alcance
y entre otros que,
lo siento, pero ya nunca vivirás,
detectar un caminito
que me aleje del grupo
o una sombrita
tranquila donde, desapercibido,
acostarme un rato y,
por fin, relajarme celebrando
el placer
indescriptible que es estar contigo, hoy que te haces grande,
mientras fuera del ojo las velas se van apagando.
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